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En esos vídeos nos preguntaban cosas y teníamos que responder mirando a la cámara, intentando hilar argumentos medianamente coherentes y con un cierto sentido, pasando un frío importante. Por supuesto, cada vez que veo el vídeo me muero de vergüenza, pero todo sea por una buena causa.

Sinceramente, creo que si sabes de qué va el asunto, se intuye lo que queremos transmitir con nuestras palabras. Si no, tengo por seguro que algunas de mis frases carecen completamente de sentido. Concretamente la que dice:

Lo que si tiene que tener claro todo el mundo es que cortar una vida es cortar la oportunidad de dar y recibir algo muy bueno.

Como verse puede, doy un argumento “aplastante”.

En realidad, a la pregunta de ¿Qué le dirías a una mujer que piensa abortar?, me hubiese gustado dar alguno de estos, de mi propia cosecha:

Si no hay diferencia entre dar una paliza a una mujer, se encuentre donde se encuentre, ¿por qué va a existir diferencia entre dársela por el medio que sea a un bebé que está en el vientre de su madre o a uno que acaba de nacer?

O:

Que le pregunten a cualquier madre si no haría lo que fuese por sus hijos y si existe o no esa conexión con los hijos que hace que estén siempre presentes aunque se encuentren a miles de kilómetros de distancia.

Por tanto, una mujer que entra embarazada a una clínica abortista y aborta, no sólo mata a su propio hijo, sino que agrede directamente a su propio alma de una forma profunda, pues aunque físicamente su hijo ya no esté, ese lazo entre madre e hijo no lo puede romper ningún forceps. Y vivirá toda su vida sabiendo que cometió un error y sintiendo que le falta algo. Si bien es cierto que las creencias religiosas pueden ayudar a perdonarse uno mismo, la cicatriz siempre quedará en ese alma, y algunas cicatrices duelen mucho.

En cambio, una mujer que vence sus miedos y no aborta, aunque de a su hijo en adopción, sabrá que lo que ha hecho está bien y podrá vivir con la conciencia tranquila. O no, pues un hijo ha de estar con sus padres, pero eso es entrar en otro terreno. Pero desde luego el panorama que se le presenta a esa madre es mucho menos desolador.

O:

Aquellos que justifican el aborto como remedio lógico para evitar las secuelas psicológicas de una violación, primero deberían pensar en si el ser humano, vivo, que la mujer lleva en su interior es culpable de los actos de su despreciable padre, y si acaso tiene prioridad la tranquilidad psicológica de la madre por encima del derecho a la vida, que es uno de los derechos fundamentales del hombre, y más cuando se trata de un bebé indefenso. Porque el aborto no es más que el asesinato de un bebé que resulta incómodo por razones económicas, psicológicas o de simple mantenimiento del estatus social de alguien. Es decir, la ley del más fuerte.

Aquí tenéis los vídeos en los que aparecemos. Las únicas que dicen algo útil desde el punto de vista racional, en esta ocasión, son las otras dos protagonistas, Elena y Flor.

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Carlos Escribano

Desarrollador Web desde hace 10 años. Me gusta resolver problemas de forma ingeniosa. Saber más.

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