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Como me dice siempre mi señora madre, la soberbia de una persona muere siempre más tarde que la propia persona, y no espero que un pro-abortista cambie de parecer por muchas palabras que cualquier defensor de la vida pueda decirle.

Pero lo que me repatea de verdad los higadillos y me hace estar escribiendo a horas intempestivas es que alguien le de una patada a la lógica y a la lengua castellana con tono de autosuficiencia no carente, además, de un cierto desprecio hacia los que se lo intentan hacer ver.

El principal argumento de Alberto Sotillos es que un embrión humano no es un ser humano, sino solamente un embrión humano y que claro, lo que pasa es que los partidarios de la vida son un poco cortos:

A lo que no sois “antiaborto”… : ¿entendéis que un embrión humano no es un ser humano sino un embrión humano? Es desesperante.

Cuando se le pregunta cuándo considera que el bebé es un ser humano, responde que es el nacimiento lo que hace completo al bebé y que entonces si es un ser humano, si entendemos el ser humano como ser social. Es decir, ya estamos relativizando, que es lo que sucede siempre cuando los seres humanos, mira tú por donde, quieren llevar la realidad a su terreno para tener razón.

Pues bien, Alberto. A mi me gusta ser muy claro con estos temas. Y ya que utilizamos el lenguaje para poder mantener estas discusiones tan largas, veamos qué dice el diccionario, que es en lo que nos deberíamos basar para hacer nuestras declaraciones un poco más lógicas.

La Real Academia Española de la Lengua dice que un embrión es:

  1. m. Ser vivo en las primeras etapas de su desarrollo, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie.
  2. m. En la especie humana, producto de la concepción hasta fines del tercer mes del embarazo.
  3. m. En las plantas fanerógamas, esbozo de la futura planta, contenido en la semilla.
  4. m. Principio no desarrollado de algo.
    La segunda definición especifica el plazo durante el cual un embrión humano puede llamarse embrión. Pero lo hace en función de la primera definición, y porque se sabe que es a partir de los tres meses cuando los rasgos morfológicos del embrión permiten reconocer su especie. Pero aun los señores de la RAE se pueden equivocar de vez en cuando, ya que en la siguiente fotografía se aprecia un embrión de 2 meses que ya apunta maneras. Aunque, ¡qué diantres! Sabiendo que el embrión está alojado en el vientre de una mujer, lo de la especie parece un detalle sin importancia, ¿no?. Creo que hasta aquí todos estamos de acuerdo.

La cuarta definición es la más genérica, y podría utilizarse para argumentar que, como el ser no se ha desarrollado, se puede interrumpir su desarrollo, ya que no es un ser humano. Primero decir que, para interrumpir algo, ese algo se debe poder continuar, por lo tanto procuremos no utilizar las palabras de tan pobre manera. Segundo, que un ser no esté desarrollado no le hace dejar de pertenecer a una especie. Por ejemplo, en la siguiente imagen tenemos un embrión de pollo de unos pocos días. ¿Alguien lo podría confundir con un ser humano?

Es, sin embargo, la primera definición la que tiene todos los argumentos que rebaten el razonamiento de Alberto. Viene a decir que un embrión es un ser vivo de una especie que se está desarrollando y que lo lógico es que, si todo sale bien, al poco tiempo se reconozca claramente su especie gracias a la diferenciación de sus rasgos. En el caso de de un embrión humano, es un ser vivo de la especie humana, es decir, un ser humano.

Por tanto, dejemos de discutir de potencia y acto, esencia y existencia. El embrión existe y en su esencia está el hecho de ser de la especie humana. En potencia tiene el llegar a ser Presidente del Gobierno, pero humano ya es. Pequeño, pero vivo y humano.

Respecto a la estupidez mayúscula de que uno es ser humano al nacer, la Real Academia Española de la Lengua define nacer como:

  1. intr. Dicho de un animal vivíparo: Salir del vientre materno.
    Y punto. No se puede pretender dar más importancia de la que tiene al hecho de nacer. Es como el que cruza una puerta y pasa de estar en una habitación a estar en otra. Tampoco se puede argumentar a favor del aborto que el bebé dentro de la madre no respira por si mismo o carece de tal o cual característica. ¿No te jiba? ¡Se está desarrollando! ¿Acaso la temporalidad de una carencia morfológica proporciona una excusa para deshacerte de un ser humano?

O a lo mejor no es una carencia temporal y el bebé viene sin un brazo. Ah, pero entonces ya no es un ser humano ni lo será nunca, porque no tiene un brazo. Bien, y el señor que pierde un brazo a lo largo de su vida, deja de ser humano por no tenerlo, ¿no? Y los buzos dejan de ser humanos mientras están chupando de la botella a gran profundidad y el enfermo que está conectado a un respirador deja de ser humano temporalmente.

Creo que los partidarios del aborto no hacen más que moldear la realidad con argumentos a medida de sus vidas sin ser capaces de reconocer la verdad que tienen ante sus ojos. Y eso, desgraciadamente, no lo cambiará ningún discurso, encendido o elevado.

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Carlos Escribano

Desarrollador Web desde hace 10 años. Me gusta resolver problemas de forma ingeniosa. Saber más.

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