Apple Watch. Imagen obtenida de apple.es



Tiempo estimado de lectura:

Hemos entrado de lleno en la era de los wearables, dispositivos electrónicos que llevamos con nosotros a todas partes, que forman parte de nuestra indumentaria habitual, que registran nuestra actividad física o que nos conectan a Internet o a otros dispositivos que hacen uso de toda esa información.

Hasta hace bien poco este tipo de dispositivos se limitaban a obtener información y ésta era enviada a Internet o descargada a un ordenador para su procesado. Este tipo de gadgets se sumaban a otros como básculas WiFi (yo mismo poseo una báscula Withings), tensiómetros, analizadores de sueño, sistemas de vigilancia de bebés y demás aparatos con una funcionalidad muy específica y que ofrecen una información muy limitada al usuario, normalmente relativa a su salud.

Aunque relojes que hacían cosas los hay desde hace muchísimos años (¿os acordáis de los relojes Casio con calculadora o mando a distancia para la televisión?), no fue hasta 2011 que Pebble comenzó a dar que hablar con su idea de reloj. Pebble tendría una pantalla de tinta electrónica (¡bajo consumo!) como la de los lectores de libros electrónicos, y se conectaría a tu teléfono para recibir notificaciones.

No fue realmente el primero, pero si fue entonces cuando la cosa se puso seria, y todos los fabricantes mostraron sus ideas al mundo, destacando el smartwatch Moto 360 de Motorola. Por supuesto, todos intentaron adelantarse a Apple con la novedad de un reloj inteligente.

¿Qué tiene de especial el Apple Watch?

Cualquier producto de Apple es especial, no por su alto precio en comparación con los productos de la competencia, sino por su calidad, entendida como:

  • Belleza, productos de un diseño exquisito.
  • Resistencia, productos fabricados con materiales de calidad.
  • Comodidad, productos cuyo manejo es intuitivo, sin complicaciones.
  • Potencia, productos con cuyo funcionamiento es fluido aun con el paso de los años.

Para diseñar unos auriculares, Apple tomó muestras de miles de orejas. Los nuevos auriculares que vienen con los teléfonos de Apple ya no se me caen. Tampoco ajustan a la perfección, pero son infinitamente mejores que los anteriores.

Para diseñar los nuevos MacBook han desarrollado unas baterías que se apilan para aprovechar todo el espacio disponible en la carcasa de un ordenador que han reducido a la mínima expresión.

Para probar la resistencia de los nuevos iPhone 6 diseñaron una planta de pruebas en la que se simulaba gente sentándose en un asiento con el móvil en el bolsillo trasero del pantalón. Gastaron más de 15.000 teléfonos por cada modelo.

Para diseñar el Apple Watch se han buscado nuevas aleaciones metálicas para hacer oro, acero y aluminio extremadamente resistentes. Siguiendo la tendencia unibody, han diseñado la carcasa de una pieza, lo que le da mayor rigidez al conjunto, y han reinventado la rueda (la corona) del reloj haciendo de ella un instrumento de interacción que funciona de maravilla, como hicieron con el botón de inicio de los iPhone/iPod.

A lo que voy es a que Apple diseña sus productos poniendo atención en los detalles, aunque no se vean. Si tienen que inventar un nuevo proceso industrial para ello, lo crean.

Si os gusta el diseño tanto como a mi disfrutaréis dedicando unos minutos a ver los vídeos que Apple ha preparado para enamorarnos.

Pero aún así, este reloj no me dice nada

Apple tiene una maquinaria de marketing excepcional. Si se empeñan en venderte un bolígrafo BIC, te lo venderán. Y lo rodearán de imágenes en súper alta resolución. Te lo presentarán despacio, sin desvelar en un principio cuál es el producto. Johnny Ive, vestido con sus mejores galas (vaqueros y camiseta), te contará que Apple ha creado una nueva aleación de plásticos para hacer aún más transparente la carcasa del bolígrafo, pero tan resistente como el zafiro. O qué diantres, ¡directamente utilizarán zafiro!. Y tú estarás deseando pagar 200€ por un boli BIC cristal que escribe normal.

Si te alejas un poco del producto y lo observas con cierta perspectiva, verás que el Apple Watch es un iPod con correa que se conecta a un iPhone y duplica (simplifica) su funcionalidad y hace unas pocas cosas más (y seguramente las hará bien). Pero es más de lo mismo.

Y con permiso de Apple, prefiero conservar la capacidad de no enterarme de las notificaciones y observar el mundo que me rodea a través de mis propios ojos, y no a través de otra pantalla más a la que hacer caso.

Bastante pegados estamos a las pantallas de nuestros teléfonos como para añadir un nuevo dispositivo que nos distraiga. Los móviles tienen timbre de llamada, si no lo oigo, mala suerte.

Tampoco quiero enviar corazoncitos a mi esposa para decirle que la quiero, para eso le envío un poema o le compro flores, hago una llamada y que oiga mi voz.

Disfruto cambiando de reloj. Un reloj es un complemento de moda. Si además tienes la suerte de disponer de un reloj automático, disfrutarás de una maquinaria que funciona de forma autónoma mediante un engranaje mecánico, lo cual tiene un halo de romanticismo del que carece un dispositivo que tienes que recargar cada noche.

The Longines Master Collection - L2.759.4.51.6

Tienes relojes automáticos Seiko por 150€, de distintos modelos, no hace falta irse a marcas de gama media/alta, pero si lo haces, seguramente llevarás en la muñeca un trocito de historia.

Y si tienes un reloj Casio con cronómetro, de verdad, no necesitas más. Si quieres cuantificar tus pasos, utiliza tu móvil, que seguro que tiene un procesador específico para ello y además te permite escuchar música mientras paseas.

Como he dicho, al final es más de lo mismo: una pantalla y un sistema operativo. Y no me aportan nada que no tenga ya.

Blog Logo

Carlos Escribano

Desarrollador Web desde hace 10 años. Me gusta resolver problemas de forma ingeniosa. Saber más.

Vida y milagros de un desarrollador web

carlosescribano.com

Volver al Inicio